El salón se prepara para la fiesta. Una mujer cuelga guirnaldas subida a una escalera. Los músicos afinan sus instrumentos sobre un suelo de calaberas que van mutando en hermosas flores, la luna llena es la anfitriona de la noche.
A la mujer se le enreda el vestido al subir un escalón. Un vestido que resalta su figura y la modela como a la Gina Lolobrigida del barrio de la Boca. Mientras tanto en la cocina, Julio, el canillita, hornea empanadas y Lucho pone a enfriar las bebidas pispiando las piernas que bajan, y vuelven a subir la escalera. Ya es historia vieja, la Gaby le gusta desde hace rato, pero se juró frente al espejo que esa noche la besaría.
Cuando termina su tarea se acerca y le ofrece un fernet. La banda, que a esa altura ensaya una versión de “La llorona”, es interrumpida por un vecino que pregunta qué pasará más tarde. Gaby y Lucho prenden las luces de colores apurados por la gente que va llegando.
Los instrumentos están listos. La cantante y el bajista planean el orden de los temas, luego se les suman sus compañeros con cerveza y empanadas
Una mujer sentada atraviesa con su mirada el salón. Observa el lento acercarse de otra que de vestido verde, como ella, y media sonrisa, llega a su mesa. La noche avanza, hay música en escena y durante los boleros las parejas se besan. Algunos solitarios, acodados en la barra, miran con recelo la dicha de los demás; otros, todavía esperanzados, salen a bailar.
Lucho se acerca a la Gaby y tomándola de la mano la lleva hacia el centro de la pista.
Qué lindo tenerla tan cerca, ojalá fuera para siempre (piensa cuando aún no se decide a besarla). Es la cuarta pieza compartida, y Lucho ya tomó confianza. Está sonando Nayla y a él le hace cosquillas la idea de besarla. Pero ella se suelta de su brazos y al buscar el motivo, Lucho ve al ex novio de la Gaby agarrado de una chirusita del barrio en el momento en que un cachetazo lo sacude.
Desde hace un rato, Julio, el canillita charla con la profesora de pintura sobre tela del polideportivo. A la tercer carcajada, celebrando el encuentro, la invita a bailar. Suena “Toda una vida”, van dos piezas y los cuerpos ya conversan también.
Por el micrófono se le da la bienvenida a la cumbia y Julio esta vez putea. Ella lo toma de la mano y lo lleva más cerca del escenario para seguir bailando.
La Gaby se pelea con el ex en la vereda con “María Candela” sonando de fondo. La chirusita se besa con un “reciénllegado” en un rincón. Lucho, ya borracho piropea a cuanta mina se le acerca y las dos mujeres de vestido verde bailan mezcladas en el anonimato de la multitud.